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Playboy: entrevista exclusiva con el mejor mánager de las webcams

Entrevistas Escritas

Playboy: entrevista exclusiva con el mejor mánager de las webcams

Colombia es el segundo país en el mundo con la mayor cantidad de modelos webcam y, a pesar de las opiniones que esto pueda generar, la industria sigue floreciendo y con ella, una institución que les enseña a quienes incursionan en webcam todas las técnicas necesarias para seducir a los usuarios. El periodista David Valdés de PLAYBOY habló con Juan Bustos, sobre ello. Lo dejamos aquí para que lo disfrutes:

Nadie lo puede negar: las modelos webcam cada año se adueñan más del Internet. Aunque este negocio es joven (nació a finales de los 90), hoy es un fenómeno mundial que mueve más de 600 millones de dólares anuales. Las modelos trabajan con un sitio web y cobran dinero por minuto a los miles de usuarios alrededor del mundo que las quieren ver. Gran parte de estas mujeres son jóvenes, que intentan ganar un excedente gracias a su poder de seducción y sus características físicas, y han logrado consolidar una profesión, al punto de facturar más de 20 millones de pesos al mes. Y bueno, Colombia es uno de los fuertes de esta profesión moderna.

Nuestro país es el segundo con más webcamers en todo el planeta con aproximadamente 40 mil mujeres. Ha crecido como una de las grandes opciones para las universitarias que no pueden pagar sus carreras o que simplemente quieren ganar un poco más de dinero para darse gustos. Pero nada de esto se dio por casualidad; hay razones detrás del éxito de las colombianas que se pueden ver en las cámaras. Una de esas razones tiene nombre y apellido: Juan Bustos, fundador de la Universidad Juan Bustos, mejor conocida como la Universidad de las webcamers. Sí, existe una institución para que las modelos webcam mejoren sus destrezas frente a la cámara, y sí, su sede es en Medellín, Antioquia.

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A Bustos se le prendió la bombilla en un viaje a Rumania, el país con más camgirls en el mundo. Cuando conoció los estudios, las compañías que invertían en la industria y la versatilidad y disciplina de las rumanas (su manejo con la cámara, su actuación, su estética y la cantidad de idiomas en los que se desempeñan), se dio cuenta que Colombia necesitaba un empujón. Bustos regresó al país con una idea: formar webcamers con una “propuesta pedagógica” que les permitiera desempeñarse con más soltura, sensualidad y compromiso en su trabajo.

Todo comenzó con 20 mujeres que se inscribieron en el programa. Hoy, dos años después, se han graduado más de 350 modelos de la universidad. Las clases y los módulos pasan desde twerking, juguetes y consejos para la creatividad hasta maquillaje, psicología emocional y expresión sensual. El diplomado completo es de 200 horas y se puede completar de cuatro a seis meses. A pesar de que no es una institución regulada por el gobierno, es una de los responsables del crecimiento de las modelos webcam en el país. PLAYBOY Colombia habló con Bustos de cuáles son las dificultades de este trabajo, cómo ha evolucionado y cuál es su perspectiva sobre ser conocido como el “Hugh Hefner colombiano”.

¿Más o menos cuántas webcamers hay en Colombia?

Seguro, hay más de 30 mil. 35 % son paisas, 35 % son caleñas, 15 % son bogotanas y 15 % son del Eje Cafetero.

¿Qué tanto ha evolucionado el negocio en los últimos 10 años?

El crecimiento ha sido exponencial, muy desbordado. Una de las razones es porque socialmente es mucho más aceptado. Las opiniones están divididas: el 50 % lo acepta y el otro 50 % dice que es inmoral. Se ha abierto mucho más al mundo. Eso ha generado que muchas modelos le den la oportunidad al webcam como una salida económica, ya sea para su profesión o para pagar sus estudios en la universidad. Antes, cuando les decías a mujeres de 18 años que se volvieran webcamers, pensaban que era volverse putas. Ahora, a los 18 años, que han crecido con smartphones, tienen acceso a pornografía e investigan, lo ven como un trabajo normal. Si se vuelve en un estudio… mucha gente que quieran ser empresarios webcam creen que el trabajo es sencillo y abren sus estudios. Eso ha creado saturación… Ahora hay un aumento del 400 % en el mundo de webcam. Si hace tres años se conectaban 1.200 modelos y 300 eran colombianas en una página de Estados Unidos, ahora hay 6.000 y 1.500 son colombianas.

¿Qué hace falta para que se profesionalice más y se acerque a la grandeza de la industria rumana?

Ya dimos un primer paso. El año pasado salió la ley de financiamiento del gobierno y crearon un impuesto [oscila entre el 4 y el 6 %] al modelaje webcam. Ya hay empresas que realizan retención a la fuente por trabajar. El segundo paso es que el Estado dicte unas normas claras. Hay un problema: están cobrando impuestos, pero vas a la DIAN y no hay ningún código que diga modelaje webcam. Hay actividades virtuales, comercio por internet, pero nada de modelaje. Eso es un problema porque el trabajo no termina de desarrollarse y consolidarse.

La vida profesional de las webcamers por lo general es corta. ¿Ustedes las preparan para su futuro?

Nosotros hacemos una asesoría financiera. Tratamos que tengan inteligencia financiera, que aprendan a gestionar el dinero que ganan. Por lo general, les sugerimos ahorrar entre el 30 % y el 50 % de sus ganancias. Las modelos webcam pueden capitalizar bastante rápido, con respecto a otros trabajos en Colombia. Una modelo semiprofesional, puede ganar 5 millones de pesos mensuales en los primeros meses, 12 millones entre los 6 y 12 meses, y las profesionales, que pueden tardar un año en serlo, ganan 15 millones o más al mes, y siempre les explicamos la importancia de ahorrar para que luego decidan qué hacer con su vida, una vez terminada su vida como webcam. Pueden pagar de contado una carrera universitaria, montar su propio negocio o invertir. Muchas fueron muy desorganizadas con el dinero y compraban cosas innecesarias, por eso intentamos que lo entiendan.

Desde su perspectiva, ¿qué es lo más difícil de ser webcamer en Colombia?

Aún hay un sesgo social muy moralista que ataca mucho a las modelos que trabajan en webcam. Les dicen prostitutas y demás. Hace un año, más o menos, una modelo de Medellín se tiró al metro porque no aguantó el bullying social. No soportó a lo que estaba sometida. Eso no debería suceder… Somos un país subdesarrollado mentalmente, sin mente abierta. Aunque la Constitución nos protege de hacer lo que se nos antoje, la presión social es muy fuerte y no hay respeto. Ese es el mayor problema del trabajo.

¿En la Universidad dictan una clase para lidiar con el bullying?

Todo el curso las llena de información para ser profesionales y entiendan desde sus entrañas que ser modelo webcam es tener una serie de talentos para explotar en Internet. Está enfocado en eso. La mejor forma que una modelo combata el bullying es interiorizando todo lo que es. Debe aprender y llenarse de contenido para decirle al mundo que es una modelo webcam. Es su trabajo y no pasa nada.

Usted ha dictado conferencias y es un referente de la industria colombiana. ¿También ha sufrido bullying en redes sociales o en esos encuentros?

Sí, he tenido mucho bullying en mi vida. Simplemente aprendí a manejarlo, ya me es indiferente. Entendí que es una maldad humana, tratando de dañar al otro. Creé una especie de callo espiritual para que ser indiferente. Comencé a entender que este trabajo socialmente y moralmente podía ser defendido. Ahí me convertí en un vocero nacional para el modelaje webcam, argumentando que no es prostitución y no es indigno, sino es una labor como cualquier otra. A mí me han atacado demasiado, pero me aprendí a defender.

“Yo soy un asesor y un consultor que convierte en profesional a una modelo, y por defecto ella se convierte en millonaria”, asegura Bustos sobre su trabajo.

¿Qué perspectiva tiene sobre las personas que lo conciben como el “pimp” de las webcamers?

Muy pocas veces lo he sentido, pero a esos que lo han hecho básicamente nunca les presto atención. Finalmente, son modelos de negocio que funcionan en todo el mundo. En Starbucks, en Juan Valdez… contratan mujeres para ser meseras y no las explotan sexualmente, pero las explotan económicamente porque les pagan una miseria. En este caso, yo soy un asesor y un consultor de la modelo, que la convierte en profesional y por defecto se convierte en millonaria. ¿Dónde está el explotador? ¿Dónde está el pimp, si me estoy preocupado por el bienestar de la modelo? Que tengo un porcentaje de ese dinero que factura, claro. Es un negocio, es una empresa y mi conocimiento vale. Fue un ensayo y error, y yo lo inventé. Ahí están los resultados, la cantidad de modelos que han dado la cara por el país y que son reconocidas, que han ganado mucho dinero y han mejorado su calidad de vida gracias a su trabajo.

Muchos lo ven como una forma de machismo…

Total… el machismo permite lastimar a las mujeres de una manera, pero no de otra. El machismo también es muy doble moral, muy acomodado, a lo que quiere el individuo. Es un tema complejo, pero no me afecta en ese sentido. Que me digan pimp… no me afecta.

Entonces, ¿qué le diría a una persona que critique su modelo de negocio porque le parece machista?

Creo que deberían entender mejor cómo funciona la psicología humana, porque la verdad este es un negocio femenino. Es un negocio realmente liderado por las mujeres, que no tiene que ver nada con los machistas. Como hay hombres, hay mujeres que manejan estos negocios, pero realmente las que están empoderadas son las modelos, porque son ellas el objeto de deseo de los hombres. Ahí se invierten los papeles. Son el objeto de deseo de los hombres, que se excitan con ellas, sueñan con ellas… no veo dónde puede haber machismo. Son las mujeres las que deciden dónde trabajan, cómo trabajan, con quién trabajan… Las modelos deciden y son las que mandan en las transmisiones, y no hay cabida para ese machismo.

Se dio de esa manera, no es que yo lo haya planeado. Nosotros tenemos algunos hombres trabajando, pero no me llegan muchos. A pesar de que hay páginas que tienen hombres y que les va bien, nunca logran hacer el dinero que hacen las mujeres. Esa es la dinámica del mercado, no es por algo machista o que tenga algo contra los chicos. Creo que es más por cómo se dieron las cosas.

¿Cuál es el mejor consejo que le puede dar a una webcamer para triunfar?

No es un trabajo fácil. Muchas mujeres llegan a esta labor pensando que se van a volver millonarias rápidamente, pero no hay nada más alejado la verdad. Es un trabajo que requiere demasiado compromiso, esfuerzo y disciplina. Esforzarse por aprender inglés, manejar la cámara, tener la paciencia de estar seis a ocho horas todos los días en la pantalla ganando usuarios. No es como hace 10 años… las cosas han cambiado. Ahora las modelos se tienen que esforzar demasiado. Hay que tener amor por el trabajo, porque eso se nota en la cámara. Por cómo se mueve, cómo habla con los usuarios, cómo hace los shows, porque cuando tiene amor por el trabajo se convierte en su pasatiempo, en su diversión, y de lo cual se usufructúa. Las que logran a amar lo que están haciendo, les va bien. Quienes van solo por el dinero y se quedan en estar seis horas en el computador, no van más allá. Hay unas que investigan, compran ropa, estudian inglés, compran juguetes. Su trabajo como modelos no termina cuando salen de la computadora. Ahí está la fórmula del éxito.

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