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Un encuentro lésbico con mi hermana en el que gemimos hasta alcanzar el placer

Confesiones SIN CENSURA

Un encuentro lésbico con mi hermana en el que gemimos hasta alcanzar el placer

Un día llego a casa luego de un largo día de trabajo; me baño y relajo mientras mi hermana cocina, somos mellizas. De la nada recibí una llamada, era un vecino que hace mucho que me encantaba, la verdad imagino todo lo relacionado al sexo con él.

La conversación fue directa y en cuestión de segundos ya hablábamos de los placeres sexuales, me preguntaba si yo era una mujer a la que le gusta leer, y le dijo que sí, me contó entonces que una de las cosas que más le gustaba era leer literatura erótica y ver pornografía “me encanta el sexo, en todas sus manifestaciones” dijo, a lo que le respondí que a mí también.

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Me preguntó si quería que me contara una historia y acepté. Empezó diciendo que al final del día llamaba a una hermosa mujer que le encantaba desde hace mucho, de rostro y ojos de expresión picara; recuerdo que se reía con una escondida malicia. Ella le contaba cómo se masturbaba mientras hablaba con él, algo que me excitó al punto de empezar a acariciarme.

Mientras él continuaba con su narración yo comenzaba a desear tener su pene en mí. De repente hizo una pausa y dejó de hablar, le pregunté por qué no continuaba, pero sabía la respuesta. Yo estaba mojada y el con seguridad ya tendría su miembro viril duro, por eso le pregunté si estaba erecto y dijo que sí. Decidí responder a su insinuación, le describí cómo lentamente quería tocarme y cómo iba sintiendo mi humedad. Él entró en confianza y me dijo que estaba acariciando su pene lentamente mientras imaginaba que era yo quien lo hacía.

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Le pedí que siguiera con la historia, su respiración y su silencio eran inmutables, percibí como iban subiendo sus calores y me dijo que estaba deseoso. Le dije que se acariciara y me preguntó si yo estaba con mi hermana. Le respondí que sí, lo puse en altavoz y mi hermana se acercó a escuchar.

Preguntó cómo estábamos vestidas y le dije que yo tenía puesta unas pantis. Su voz empezó a quebrantarse y siguió con la descripción de la historia mientras se masturbaba. Me dijo que imaginaba como abría mis piernas y pasaba su lengua dentro de mí, esto me hizo sentir muchas ganas y se me escapó un gemido. Continuó y pidió que cerrara mis ojos e imaginara como me levantaba mi camiseta para lamer mis senos hasta erectar mis pezones para luego escribir circunvalaciones en mi abdomen y todo mi cuerpo. ¿Cómo te masturbas? Me preguntó, a lo que le describí cómo suelo hacerlo mientras acariciaba mis pechos y me metía los dedos. Se quiso venir, pero esperó.

Me dijo que le pasara a mi hermana, le preguntó si quería ser incluida en la historia, ella le responde que hace rato fue incluida, estaba toda mojada como yo. Él no esperaba esa respuesta. 

Pidió que yo abriera las piernas y que mi hermana se agachara, luego le dijo que pasara su lengua dentro de mí, ella me miró y lo hizo. Escuchó como empecé a gemir y su respiración se aceleró al máximo. Nos pidió que nos acariciáramos los senos mientras nos besábamos.

Nos acelerábamos a besarnos y él ya no daba más, ordenó que cogiera a mi hermana por las caderas y que las contoneara hacia adelante y atrás para empezar a hacerlo. Nos pusimos frenéticas, mientras él estaba a punto de venirse, decía que no soporta más y describía como salía de su pene ese delicioso líquido blanco que deseaba que estuviera dentro de nosotras, el orgasmos de él, el de ella y el mío no se hicieron esperar y resonaron por todo la habitación.

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